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domingo, 4 de mayo de 2014

♞ "Una historia de viento y lluvia"

Viene ahora a mi memoria, una vieja historia,
 nacida en la cuna de los indios tuñi; 
cuya grandeza aun es recordada,
 pues su ciudad era en oro toda forjada, 
y ha sido el acicate para la avaricia de muchos.
 Dice el relato que existió en los albores de la vida,
 cuando recién el gran Manitù había creado al hombre,
 un pueblo que diligente cuidaba la obra,
 siendo por ello embellecidos y prosperados 
con la sabiduría de nuestro amado Dios padre.
Allí vivieron dos jóvenes, llamados Viento y Lluvia,
que enamorados corrían libres por los bosques; 
sin embargo un día llego a ser su amor tan intenso,
que apartándose de sus deberes para con el gran espíritu,
sucumbieron en el mutuo deleite de los goces terrenales,


Y fue así, como apesadumbrado, 
Manitú tuvo que imponerles un castigo,
el cual fue que por un tiempo cada cual adoptara, 
la sutileza con que sus corazones habían sido creados.

 Y es por ello y de esta forma, que cuando la lluvia llega, 
renueva la naturaleza imperecedera....
 y trae alegría  a nuestros corazones;
 o cuando de pronto, el viento solano aparece,
 disipa consigo todo vestigio del calor que nos abruma,
 dulce sensación que nos sosiega, o liberta inspiración,
 que a volar raudas junto a el, a nuestras almas invita.
 Sin embargo a veces, cuando viento encuentra a su amadísima lluvia,
 la pasión que su amor desborda, se eleva hasta los limites del cielo,
 convirtiéndose en un huracán, que todo a su paso sucumbe. 

Lo cual Manitú ha permitido, para que comprendamos 
que todos poseemos esa fuerza, que por amor podemos hacer
 de este mundo un paraíso, o asolarlo hasta las bases de 
nuestro mas intimo ensueño, en el cual podemos morir.
Sir Galahanth
<Autor>

Silvia Regina Cossío Cámara
*Derechos Reservados*







sábado, 31 de diciembre de 2011

♞ "Dios salve a la Reina"

 
Encontrábanse tres marinos al interior de una posada, donde las dulces mieles 
del barco habían llegado a disfrutar; pues tres meses en alta mar 
es dura faena, provocando en ellos.... una profunda y grande sed.
Erase la noche ya entrada, podría decirse... rayaba ya el amanecer; 
y entre risas, juegos y charada, que en su pasión desbordaba..... 
comenzaron a cantar una trova, que enaltecía el fervor del pueblo aquél.
"Dios salve a la Reina de Castilla"... el coro al final de cada estrofa 
rezaba; más indefectiblemente siempre que aquel coro se repetía, 
en el fondo del salón una tímida voz se escuchaba:
¡ Y que salve también la de Aranjuez!



A lo que aquellos marinos coléricos, hacia la procedencia 
de esa voz se tornaron; e impertérritos a una sola réplica desafiaron exclamando:
¡Joder!...¿Y quien es esa bendita Reina de Aranjuez,?
Que el poderío de nuestra Soberana desafía;  que además, ninguno aquí conoce,
 o por Dios.... mucho menos se le ha escuchado nombrar.
Y casi inaudible, por el miedo, aquella voz en el fondo, respondió: 
¡Ahh! Esa es Ana María.... mi mujer, que quizás no ostenta real sangre 
de finura, pero la suavidad ha sido siempre su donosura.... 
mas veinte años de matrimonio, por siempre le hará reinar en mi corazón".

Entre mirándose todos tras un momento.... una sonora carcajada soltaron, 
y junto a su nuevo amigo con su canto celebraron..... 
¡Dios salve a la Reina de Castilla.... incluida también la de Aranjuez!

<Una historia pirata>


Sir Galahanth 
< Autor >


*Derechos Reservados* 
Silvia Regina Cossío Cámara 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

♞ "La Princesa y el mendigo"

Postrado en el centro de una plaza, suplicaba por una moneda, un mendigo;
sus harapos dejaban entrever una coraza, que mejores épocas evocaban.... 
como su único y silente testigo.
 
De pronto se detuvo ante el, una caleza, bajándose de ella, una bella Dama; 
que por su porte mostraba ser de la Realeza, mas en sus suaves gestos....
un espíritu enaltecido, proclamaba.
Dirigió hacia el, su mirada, ofrendándole un Luis de Oro como modesto
 bien para su alivio, 
mas al hacerlo , no pudo evitar sentirse ruborizada; 
pues el mendigo, absorto la miraba, 
como presintiendo que era ella..... 
la salvadora que le ayudaría a salir de su extravió.
Inquirió ella cortesmente, al lúgubre Caballero el origen de su mal,
a lo cual respondió el, tristemente.... 
lo que a continuación he de transcribir: 
" Caballero, una vez yo fui, 
de la noble corte del Rey Arturo; 
y aunque nunca,
 una batalla yo rehuí, 
quince años de cruzada..... 
por mi alma, al final, resulto muy duro.
Una vez conocí a una Princesa Israelita, 
cuyo dulce corazón respondía 
al nombre de Marian; 
y como el amor, aveces la razón nos quita.... 
la ame de tal manera, 
que pronto me convertí en su mas fiel guardián.
 
Sin embargo, como mi deber había olvidado, 
por la Orden fui castigado.... 
y al destierro y el despojo de mis bienes, 
la condena se llego a proclamar.


Así muchos años he vivido, 
vagando sin rumbo de aldea en aldea; 
lejos de ella
 mi vida se ha consumido, 
y hoy tan solo vivo mendigando....
reuniendo bienes que me permitan 
volver a Judea".
La Princesa soltó en llanto,plasmando un suave beso en la frente del mendigo; 
y tras cubrirlo con un elegante manto, al entregarle una bolsa llena de joyas.... le dijo :


" Ve y encuentra a tu amada, y dile que por tu amor y por tu fe.... 
fuiste por Dios, de nuevo bendecido "; y tras partir ella presurosa,
 luego de tan noble acto..... 
nuestro Caballero se reincorporo, 
teniendo en su corazón y sus ojos.... un nuevo brío.

( Historia Medieval, que escribí un día....
para entretener a un niño en un Hospital)
♞ 
Sir Galahanth
Autor
*Derechos Reservados* 
Silvia Regina Cossío Cámara